Desafíos de Patente Paragraph IV: Cómo los fabricantes de genéricos desafían a las marcas farmacéuticas

Desafíos de Patente Paragraph IV: Cómo los fabricantes de genéricos desafían a las marcas farmacéuticas
Gaspar Medrano 9 feb 2026 0 Comentarios

En el mundo de los medicamentos, hay una batalla silenciosa que ocurre cada día: los fabricantes de genéricos luchan por entrar al mercado antes de que expiren las patentes de los medicamentos de marca. Este combate no se da en tribunales de justicia ordinarios, sino en un sistema legal específico creado en 1984: el Paragraph IV. Es una herramienta poderosa que permite a las empresas de genéricos desafiar directamente la validez de las patentes de las compañías farmacéuticas, y cuando lo hacen con éxito, pueden ahorrar a los consumidores miles de millones de dólares al año.

¿Qué es exactamente un Paragraph IV?

Un Paragraph IV no es un simple aviso. Es una declaración legal formal que un fabricante de genéricos presenta junto con su solicitud de aprobación de un medicamento genérico ante la FDA. En esta declaración, el genérico afirma que uno o más de los patentamientos del medicamento de marca son inválidos, no aplicables, o que su producto no los infringirá. Esto es clave: al presentar esta certificación, el genérico no está pidiendo permiso. Está desafiando la patente.

Este proceso nació con la Ley Hatch-Waxman, firmada por Ronald Reagan en septiembre de 1984. Antes de esa ley, solo el 19% de las recetas en Estados Unidos eran de genéricos. Hoy, más del 90% de las recetas se llenan con medicamentos genéricos, pero solo representan el 23% del gasto total en medicamentos. Ese cambio no fue casual. Fue el resultado directo de permitir que los genéricos desafiaran las patentes de manera estructurada y legal.

El mecanismo: cómo funciona el desafío

Todo comienza cuando una empresa de genéricos presenta su solicitud de Aplicación de Nueva Droga Abreviada (ANDA, por sus siglas en inglés). En esa solicitud, incluye la certificación Paragraph IV. No basta con decirlo. Debe justificarlo con hechos y argumentos legales. Luego, en los siguientes 20 días, debe notificar formalmente a la empresa de marca y al titular de la patente. Esta notificación no es un recordatorio. Es una advertencia legal: estamos listos para pelear.

La empresa de marca tiene exactamente 45 días para demandar. Si lo hace, se activa una pausa automática de 30 meses en la aprobación del genérico por parte de la FDA. Durante ese tiempo, la FDA no puede autorizar el medicamento, aunque su calidad y eficacia estén comprobadas. Pero hay una salida: si la patente se declara inválida antes de que pasen esos 30 meses, la pausa se levanta. En el caso de Celgene contra Hetero Labs en 2020, la FDA aprobó el genérico después de solo 22 meses porque el tribunal anuló la patente.

Para ganar, el genérico debe demostrar que su medicamento es bioequivalente. Eso significa que el cuerpo lo absorbe exactamente igual que el original. Las pruebas requieren estudios con entre 24 y 36 voluntarios, midiendo cómo se absorbe el fármaco en sangre. Los resultados deben caer dentro del 80-125% de la variación del medicamento de marca. No es un truco. Es ciencia rigurosa.

La recompensa: 180 días de exclusividad

¿Por qué vale la pena arriesgar millones en litigios? Porque el primer genérico que gana un desafío Paragraph IV recibe 180 días de exclusividad de mercado. Durante ese tiempo, nadie más puede vender el mismo genérico. Eso no es un pequeño beneficio. Es un bono de cientos de millones de dólares.

En 2017, Teva ganó la exclusividad por el genérico de Copaxone, un medicamento para la esclerosis múltiple. Durante esos 180 días, ingresó $1.200 millones. Mylan, en 2016, captó el 75% del mercado del genérico de EpiPen en su período de exclusividad. Eso no es coincidencia. Es el diseño del sistema: recompensar a quien toma el riesgo.

Esto también explica por qué las grandes empresas de genéricos -como Teva, Sandoz, Mylan o Hikma- son las que más desafíos presentan. El costo promedio de un litigio Paragraph IV subió de $5 millones en 2000 a $15,7 millones en 2022. Solo las empresas con capital y experiencia pueden jugar.

Una carrera entre un genérico veloz y píldoras atadas con patentes, hacia la meta de 180 días de exclusividad.

Las tácticas de las marcas: patentes de trampa

Las empresas de marca no se quedan calladas. Han desarrollado estrategias para retrasar el ingreso de genéricos. Una de las más usadas es el "patent thickets" -una red de docenas de patentes menores que rodean el medicamento original. Por ejemplo, el medicamento Copaxone llegó a tener más de 40 patentes registradas, muchas de ellas sobre métodos de administración o formulaciones menores.

Otra táctica es el "product hopping": cambiar ligeramente el medicamento -por ejemplo, de una pastilla a una inyección- y patentar la nueva versión. Así, el genérico que ya estaba listo para entrar al mercado de la versión original se queda atrapado. En 2019, Allergan fue acusada de esto con Restasis, y la FTC lo investigó como práctica anticompetitiva.

Además, muchas veces las empresas de marca y los genéricos llegan a acuerdos de pago. Antes de 2013, era común que la marca pagara al genérico para que se retirara del mercado y retrasara su lanzamiento. Eso se llamaba "pay-for-delay". La Corte Suprema lo prohibió en 2013, pero las empresas encontraron nuevas formas. Hoy, los acuerdos suelen incluir cláusulas que permiten el ingreso del genérico solo 75 días antes de que expire la patente, evitando así violar la ley antimonopolio.

¿Qué tan efectivo es realmente?

Los datos muestran que el Paragraph IV funciona, pero no perfectamente. Según estudios de la FDA y la FTC, los genéricos entran al mercado en promedio 5,2 años después del lanzamiento del medicamento de marca -aunque la patente original dure 20 años. Eso significa que, en muchos casos, los consumidores esperan más de una década para acceder a versiones más baratas.

El éxito de los desafíos también ha disminuido. En los años 90, casi la mitad de los desafíos Paragraph IV ganaban en juicio. Hoy, solo el 35% logran anular las patentes. Las empresas de marca han aprendido a patentar mejor. Las patentes son más sólidas, más técnicas, y más difíciles de desafiar.

Y aún así, el impacto económico es enorme. Desde 1990, los desafíos Paragraph IV han ahorrado a los consumidores más de $1,2 billones. En 2022, cada desafío exitoso ahorró en promedio $13.700 millones por medicamento. Eso es más que el presupuesto de muchos países pequeños.

Un explorador corta una selva de patentes con una espada, mientras una figura oscura intenta plantar más.

El futuro: más desafíos, más regulación

En 2022, la Ley de Reducción de la Inflación introdujo un nuevo elemento: el gobierno federal puede negociar precios de medicamentos caros en Medicare. Esto ha cambiado el juego. Si un medicamento de marca cuesta $100.000 al año, y un genérico lo reduce a $10.000, el ahorro para el sistema público es inmenso. Por eso, se espera que los desafíos Paragraph IV aumenten un 15-20% en los próximos años para los medicamentos más costosos.

La FDA también ha endurecido sus reglas. Desde 2020, los medicamentos aprobados bajo las nuevas normas tienen un 23% menos de patentes que antes. Esto reduce el "evergreening" -el intento de extender la protección con patentes insignificantes.

Y ahora, las empresas de genéricos están empezando a usar una nueva táctica: el "patent cliff stacking". En lugar de desafiar una sola patente, desafían varias en secuencia. Hikma lo hizo con Victoza, de Novo Nordisk, y logró mantenerse en el mercado más allá de los 180 días iniciales. Es como un ataque en oleadas.

La FTC ha intensificado su vigilancia. En 2023, tomó acción contra Endo International por presentar patentes falsas. Esto envía una señal clara: las tácticas de retraso ya no son aceptables.

¿Qué sigue?

El Paragraph IV sigue siendo el eje central del acceso a medicamentos genéricos. El 92% de las empresas de genéricos lo consideran esencial para su negocio. Pero el sistema está bajo presión. Los litigios duran en promedio 32 meses, más de lo que permite la ley. Los costos siguen subiendo. Y las empresas de marca siguen buscando formas de proteger sus ganancias.

El futuro dependerá de dos cosas: si las autoridades siguen castigando las prácticas anticompetitivas, y si los genéricos pueden seguir innovando en sus estrategias legales. Por ahora, el sistema funciona. Pero no por casualidad. Funciona porque hay empresas dispuestas a arriesgarlo todo por un medicamento más barato.

¿Qué es la Ley Hatch-Waxman y cómo se relaciona con Paragraph IV?

La Ley Hatch-Waxman, aprobada en 1984, creó el marco legal que permite a los fabricantes de genéricos presentar solicitudes simplificadas (ANDA) y desafiar patentes mediante la certificación Paragraph IV. Antes de esta ley, los genéricos no podían entrar al mercado hasta que expiraran todas las patentes, lo que retrasaba la competencia por años. La ley equilibra la protección de la innovación con el acceso a medicamentos más baratos, y Paragraph IV es su herramienta más poderosa.

¿Cuánto tiempo tarda un desafío Paragraph IV en resolverse?

En promedio, un litigio Paragraph IV dura entre 24 y 32 meses. Aunque la ley establece una pausa automática de 30 meses, muchos casos se resuelven antes si la patente se declara inválida. Sin embargo, debido a la complejidad legal y las estrategias de retraso de las marcas, muchos desafíos se extienden más allá de ese plazo.

¿Por qué los genéricos no desafían todas las patentes de todos los medicamentos?

Porque no vale la pena. Los desafíos Paragraph IV cuestan entre $10 y $15 millones por caso. Solo se hacen para medicamentos con ventas anuales superiores a $500 millones, que representan solo el 18% del volumen de medicamentos, pero el 82% de los desafíos. Para medicamentos baratos, el costo supera las ganancias posibles.

¿Qué pasa si el genérico pierde el desafío?

Si pierde, no puede comercializar su versión hasta que expire la patente. A veces, el genérico se retira del mercado, pero en muchos casos, simplemente espera a que la patente expire. No hay penalización adicional, pero pierde la exclusividad de 180 días y la oportunidad de ganar millones.

¿Pueden los genéricos desafiar patentes de medicamentos biológicos con Paragraph IV?

No. Paragraph IV solo aplica a medicamentos de pequeña molécula, como pastillas y líquidos. Los medicamentos biológicos, como insulinas o tratamientos para el cáncer, tienen un proceso diferente llamado "biosimilar", que se rige por reglas distintas bajo la Ley Biologics Price Competition and Innovation Act de 2010.