Gastritis: Inflamación de la mucosa gástrica y tratamiento de H. pylori

Gastritis: Inflamación de la mucosa gástrica y tratamiento de H. pylori
Gaspar Medrano 13 mar 2026 1 Comentarios

La gastritis no es solo un malestar pasajero después de comer algo picante. Es una inflamación real del revestimiento del estómago, una capa protectora que normalmente evita que los ácidos y enzimas digestivos dañen la pared gástrica. Cuando esta barrera se rompe, surge dolor, náuseas, sensación de plenitud y, en casos graves, sangrado. Lo más preocupante es que, en hasta el 90% de los casos, la causa principal es una infección silenciosa: Helicobacter pylori. Y aunque muchos la ignoran, tratarla a tiempo puede reducir el riesgo de cáncer de estómago hasta en un 50%.

¿Qué pasa dentro del estómago cuando hay gastritis?

El estómago no es un simple saco de ácido. Su revestimiento, llamado mucosa, está diseñado para resistirlo. Contiene células que producen moco, bicarbonato y otras sustancias que forman una especie de escudo. En la gastritis, este escudo se debilita. Hay dos tipos principales: erosiva y no erosiva.

En la gastritis erosiva, la mucosa se rompe visiblemente. Puedes ver lesiones, úlceras pequeñas, incluso sangrado. Esto suele ocurrir después de tomar muchos antiinflamatorios como el ibuprofeno, tras un trauma severo, o por consumo excesivo de alcohol. Los síntomas aparecen de golpe: dolor agudo en el abdomen superior, vómitos con sangre o aspecto de café molido, y heces negras y alquitranadas -signos claros de que necesitas atención médica urgente.

En la gastritis no erosiva, no hay roturas visibles, pero las células del estómago cambian. En algunos casos, se vuelven más delgadas y pierden su capacidad de producir ácido. Esto se llama gastritis atrófica y afecta a entre el 30% y el 40% de quienes tienen H. pylori. Es más silenciosa. Muchas personas no sienten nada, pero el daño sigue avanzando. Con el tiempo, puede llevar a metaplasia -un cambio en el tipo de células- y aumentar el riesgo de cáncer.

El culpable número uno: Helicobacter pylori

Helicobacter pylori no es un germen común. Es una bacteria que vive en el ácido del estómago, algo que casi ninguna otra puede hacer. Fue descubierta en 1982 por dos científicos australianos, Barry Marshall y Robin Warren, que ganaron el Premio Nobel por ello. Antes de eso, se creía que el estrés o la comida picante causaban úlceras. Hoy sabemos que H. pylori es responsable de hasta el 90% de las úlceras duodenales y del 70-90% de las úlceras gástricas.

La infección se transmite por agua o alimentos contaminados, o por contacto directo con saliva o heces de una persona infectada. En países en desarrollo, hasta el 80% de los adultos la tienen. En España, la prevalencia es menor, pero aún afecta a entre el 30% y el 50% de la población mayor de 50 años. Lo peligroso es que, en muchos casos, no causa síntomas durante años. La persona se siente bien, pero la bacteria va dañando poco a poco el estómago.

Algunas cepas de H. pylori son más agresivas. Las que producen las proteínas CagA y VacA aumentan hasta 20 veces el riesgo de cáncer gástrico. Por eso, detectarla no es solo para aliviar el malestar: es prevenir una enfermedad mortal.

¿Cómo sabes si tienes gastritis por H. pylori?

No basta con sentir dolor de estómago. Muchas personas confunden la gastritis con indigestión. El diagnóstico preciso requiere pruebas.

La prueba más confiable es la endoscopia con biopsia. Un tubo con cámara se introduce por la boca hasta el estómago. Si hay inflamación, se toman muestras de tejido. En el 90% de los casos de gastritis en la parte inferior del estómago (antral), se encuentra H. pylori en esas muestras.

Pero no todos necesitan endoscopia. Las pruebas no invasivas son muy efectivas. El test de aliento con urea es el más usado. Te piden que bebas un líquido con urea marcada, luego respires en una bolsa. Si H. pylori está presente, descompone la urea y libera dióxido de carbono marcado que se detecta en tu aliento. Tiene una precisión del 95%.

También existen pruebas de sangre (para anticuerpos) y de heces (para antígenos bacterianos). Pero la de aliento es la mejor para confirmar que la infección está activa y para verificar si el tratamiento funcionó.

Endoscopia cartoon que muestra tejido gástrico sano y dañado, con prueba de aliento de urea.

Tratamiento: ¿Cómo se elimina H. pylori?

Eliminar H. pylori no es tomar un antibiótico cualquiera. Es un régimen combinado, estricto y de corta duración. La terapia estándar es la terapia triple: un inhibidor de la bomba de protones (IBP) como omeprazol o pantoprazol, más dos antibióticos -generalmente amoxicilina y claritromicina- durante 10 a 14 días.

Funciona bien… en algunos lugares. En zonas donde menos del 15% de las bacterias son resistentes a la claritromicina, la tasa de éxito es del 85-90%. Pero en España, y especialmente en ciudades como Madrid o Barcelona, la resistencia ha subido al 30% o más. En esos casos, la terapia triple falla en casi 1 de cada 3 pacientes.

Por eso, las guías actuales recomiendan terapia cuádruple con bismuto en zonas de alta resistencia. Incluye un IBP, bismuto subsalicilato, metronidazol y tetraciclina. Su éxito llega al 85-92%. Otra opción nueva es el vonoprazan, un bloqueador competitivo de potasio aprobado en 2022. En estudios, logró eliminar la bacteria en el 90,3% de los casos, incluso en pacientes que ya habían fallado dos tratamientos anteriores.

Lo crucial: no te saltes ninguna dosis. Si te saltas una pastilla, la bacteria puede sobrevivir y volverse más resistente. Solo el 70-75% de los pacientes completan el tratamiento correctamente. Y si no lo haces, volverás a tener síntomas, y la próxima vez será más difícil curarla.

¿Y si la gastritis no es por H. pylori?

No todas las gastritis vienen de una infección. Otras causas comunes son:

  • Antiinflamatorios no esteroideos (AINE): Ibuprofeno, naproxeno, aspirina. Son responsables del 25-30% de los casos. El tratamiento: dejar de tomarlos si es posible, y usar un IBP para proteger el estómago.
  • Alcohol: Más de 30 gramos diarios (unos 2 vasos de vino) duplica el riesgo. Dejarlo por 2 semanas reduce los síntomas en un 60%.
  • Estrés severo: Tras un accidente, cirugía o quemadura grave. Se llama gastritis por estrés. Se trata con IBPs y cuidado intensivo.
  • Gastritis autoinmune: Rara, afecta solo al 0,1% de la población. El sistema inmune ataca las células del estómago que producen ácido y factor intrínseco. Consecuencia: deficiencia de vitamina B12. Tratamiento: inyecciones de B12 de por vida.

Lo que no funciona: mitos y errores comunes

Escuchas cosas como: "Toma leche para calmar el estómago" o "El yogur cura la gastritis". No es cierto. La leche puede aliviar temporalmente, pero luego estimula más ácido. El yogur tiene probióticos, pero no elimina H. pylori.

¿Y los suplementos? Algunos, como el ajo o el extracto de cúrcuma, tienen propiedades antibacterianas en laboratorio. Pero no hay evidencia sólida de que funcionen en humanos como tratamiento principal. No los uses como sustituto de la terapia médica.

Un error grave es usar IBPs por meses sin supervisión. Sí, alivian el dolor. Pero si no tratas la causa (como H. pylori), la inflamación sigue. Y después de 6-12 meses de uso continuo, muchos pacientes desarrollan hipersecreción ácida de rebote: cuando dejan el medicamento, el estómago produce aún más ácido, peor que antes. Esto afecta al 40% de quienes usan IBPs por mucho tiempo.

Persona tomando tratamiento cuádruple contra H. pylori, con bacterias huyendo y símbolos de hábitos saludables.

¿Qué puedes hacer tú para mejorar?

El tratamiento médico es esencial, pero tu estilo de vida hace la diferencia:

  • Deja el alcohol. No es opcional si tienes gastritis. Cada copa retrasa la curación.
  • Deja de fumar. El tabaco reduce el flujo sanguíneo al estómago. La cicatrización mejora un 35% si dejas de fumar.
  • Evita los AINE. Usa paracetamol si necesitas aliviar el dolor. Si tienes que tomar antiinflamatorios por una enfermedad crónica, pídele a tu médico un IBP protector.
  • Come despacio y en porciones pequeñas. Las comidas grandes aumentan la presión en el estómago y empeoran la inflamación.
  • No te acuestes después de comer. Espera al menos 2-3 horas. La gravedad ayuda a que el ácido no suba.

¿Cuándo debes ir al médico?

No todos los dolores de estómago son gastritis. Pero si tienes alguno de estos síntomas, no esperes:

  • Heces negras, alquitranadas o con sangre.
  • Vómitos con sangre o con aspecto de café molido.
  • Pérdida de peso sin motivo.
  • Dificultad para tragar.
  • Dolor abdominal constante que no mejora con antácidos.
  • Síntomas de anemia: cansancio extremo, mareos, palidez, falta de aire.

Estos son señales de complicaciones graves: úlceras sangrantes, perforación, o incluso cáncer. No esperes a que empeore.

¿Qué pasa después del tratamiento?

Terminar el antibiótico no es el final. Hay que confirmar que la bacteria desapareció. Se recomienda hacer el test de aliento con urea 4 semanas después de terminar el tratamiento. Si aún está presente, se inicia un segundo régimen con antibióticos diferentes.

Si tu gastritis era por H. pylori y se eliminó, el riesgo de úlceras y cáncer baja drásticamente. Pero si tu caso es autoinmune o por AINE, necesitas seguimiento continuo. En algunos casos, se requieren endoscopias de control cada 1-2 años.

La buena noticia: en los últimos años, los tratamientos han mejorado mucho. La tasa de éxito en la erradicación ha subido del 70% en 2010 al 88% en 2025 gracias a nuevas combinaciones y medicamentos como el vonoprazan. Pero todo esto depende de un solo factor: ir al médico cuando algo no va bien, y seguir el tratamiento hasta el final.

¿La gastritis es contagiosa?

Sí, la infección por Helicobacter pylori puede transmitirse de persona a persona, especialmente en entornos con poca higiene. Se propaga por saliva, heces o alimentos y agua contaminados. No es contagiosa como un resfriado, pero sí es transmisible. Por eso, si un miembro de tu familia tiene gastritis por H. pylori, es recomendable que todos se hagan la prueba.

¿Puedo tomar antiinflamatorios si tengo gastritis?

No se recomienda. Los antiinflamatorios como el ibuprofeno o el naproxeno dañan directamente el revestimiento del estómago y empeoran la inflamación. Si necesitas aliviar el dolor, usa paracetamol. Si tienes una condición crónica que requiere antiinflamatorios, tu médico debe recetarte un inhibidor de la bomba de protones (IBP) para proteger tu estómago al mismo tiempo.

¿El estrés causa gastritis?

El estrés emocional normal no causa gastritis. Pero el estrés físico severo -como tras un accidente, cirugía grave o quemaduras extensas- sí puede provocar gastritis aguda por estrés. En esos casos, el cuerpo libera hormonas que reducen el flujo sanguíneo al estómago, debilitando su barrera protectora. El tratamiento es con medicamentos protectores, no con terapia psicológica.

¿Es normal sentir náuseas durante el tratamiento de H. pylori?

Sí, es muy común. Los antibióticos como la claritromicina y el metronidazol causan náuseas, sabor metálico, diarrea o incluso flatulencia en hasta el 62% de los pacientes. No significa que el tratamiento no funcione. Si los síntomas son leves, sigue tomando los medicamentos. Si son muy intensos, consulta a tu médico: puede ajustar la dosis o cambiar los antibióticos.

¿Por qué me duele más después de dejar el omeprazol?

Esto se llama "rebote ácido". Cuando tomas un inhibidor de la bomba de protones por mucho tiempo, tu estómago aumenta la producción de ácido para compensar. Al dejarlo, ese exceso de ácido se libera de golpe. No es un retorno de la gastritis, sino un efecto secundario del medicamento. La solución: no lo dejes de forma abrupta. Tu médico te guiará para reducir la dosis lentamente, y quizás te recete un antácido temporal.

1 Comments

  • Image placeholder

    Eva Velasquez

    marzo 13, 2026 AT 14:24
    Y yo que pensaba que el estrés era el culpable... 😅 Menuda verdad que nos han contado toda la vida. Ahora entiendo por qué mi abuela me decía que "la vida es muy corta para comer así". La bacteria es más lista que nosotros.

Escribir un comentario